Archivo de la Categoría Vida de La Orden

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El encuentro de un grupo de miembros, de cualquier lugar que sea, es una oportunidad privilegiada para crecer humana y espiritualmente. Mediante el intercambio abierto, sincero y respetuoso se desarrolla la vida de la Orden, ya que ésta es una Fraternidad operativa, que propicia vivencias experimentadas a través del trabajo interior individual y comunitario. Recordad que no somos una escuela de estudios o reuniones especulativas, donde se proponen y debaten grandes ideales, pero donde ciertamente casi nadie está dispuesto/a a cambiar, a perfeccionarse a transformarse auténticamante.

Un grupo de hermanos y hermanas que se reúnen periódicamente para reforzar sus lazos fraternales deben cumplir una doble función:

- Crear un espacio de encuentro donde cada uno realice un aprendizaje vivencial y aplicable, mediante la toma de conciencia y la recogida de claves valiosas, para proseguir con su propio desarrollo como individuo. Esto es posible, sobre todo, en un contexto social y fraternal, mediante unas actividades regulares en común y una convivencia asidua, que implica la acción responsable de cada uno y no sólo el concurso de la palabra o del pensamiento abstracto.

- Propiciar que cada uno pueda expresar y desarrollar su propia cualidad o cualidades, desde una libertad incluyente y respetuosa, una cooperación solidaria y una aportación sutil y concreta a la Vivencia Real de la Unidad (que no se queda en simples deseos o aspiraciones lejanas).

Toda vida se manifiesta en una dimensión terrenal de la existencia en consonancia con Las Leyes Naturales, que para el Buscador son la expresión del Divino sobre la Tierra. La O.C.I.R.O., como no podía ser de otra manera, las respeta, las sigue y se inspira en ellas para organizarse y coordinar los esfuerzos de los diferentes “órganos” que la componen.

La coherencia es el principio rector que impregna la organización y el funcionamiento de La Orden Caballeresca e Iniciatica La Rosa de Oro. Esta coherencia se manifiesta tanto en los contenidos (por ejemplo, las actividades propuestas, las enseñanzas, las consignas impartidas por los responsables, etc.), como en la forma de avanzar paulatinamente en dicha estructura (que es respetuosa y acorde con los ciclos naturales).

Hay una correspondencia premeditada y bien estudiada entre los Grados Iniciáticos, los Rituales y Ceremonias a los que se puede acceder y la Enseñanza que se debe trabajar.

De esta manera, cada elemento o componente básico de la Orden está ubicado y “respira” en un lugar concreto de la misma y cumple una función o funciones especificas, ya que “cada uno tiene un sitio en el todo, y todos cooperan e interactúan con cada uno”. Así, podemos distinguir:

La Estructura., La Fraternidad, Los Dirigentes

encabezado.jpgEs el cuerpo de la Orden, que aporta soporte, estabilidad y seguridad a cuantos se acercan y participan en ella. Esta estructura:

- Está inspirada en la Tradición Espiritual Occidental de todos los tiempos, y en especial en la Caballeresca, adaptando sus características y acorde a la época actual. Lo que tiene en común esta estructura con la del pasado es la Esencia de la búsqueda del Conocimiento para vivir en la Unidad, y no las formas propias de otros tiempos pretéritos.

- La coherencia con la Vida , que se pone de relieve, al ser tanto firme (estable, sólida, concreta), como flexible (revisable, renovada, abierta a lo nuevo). Además es coherente con los procesos vivos: en las primeras etapas los trabajos y las actividades son más sencillas y poco estructuradas en sus formas; sucesivamente, se vuelven más complejas y elaboradas.

encabezado.jpgLa vida en fraternidad es como el CORAZÓN (mundo emocional-afectivo) de la Orden. Una estructura y una filosofía transmutadora sólo pueden ser operativas en un “ambiente común” que acoja, ayude a canalizar y a materializar las inquietudes espirituales de los miembros. Por ello, las actividades grupales asiduas son fundamentales y necesarias, desde las más oficiales y solemnes, hasta las informales y aparentemente “sin importancia”. Cualquier actividad o tarea realizada en común es un medio propicio para descubrir nuevos aspectos de sí mismo/a, algunos que deben ser “pulidos”, “limados” y otros que han de ser experimentados, atreverse a mostrarlos, valorándolos como un motivo de alegría y regocijo.

!Cuantas capacidades y recursos hay latentes en los seres humanos, que en un clima apropiado pueden llegar a tomar cuerpo y salir a la luz, enriqueciendo enormemente a TODOS!.

encabezado.jpgSon como la MENTE de la O.C.I.R.O., cuya función es orientar y regular el resto de los niveles o elementos de la Orden (estructura, filosofía, vida en fraternidad) en todos aquellos aspectos que por sí mismos no pueden hacerlo. Esto significa que cada miembro no piense por si mismo; muy al contrario, cada uno debe hacer sus aportaciones y valoraciones, auxiliando a los dirigentes en la mejora de la vida de la Orden.

Los dirigentes de la OCIRO tienen clara la orientación espiritual que debe imperar en la misma, propiciando a cada miembro, Responsable y órgano de la misma la apertura a la experiencia, a la vivencia, en vez de quedarse “enredados” en complicadas teorías o en conclusiones vagas e irrealistas.

Por ello, tanto el Consejo General (máximo órgano representativo) como los Responsables locales trabajan desde una actitud clara y operativa, abiertos a revisar y actualizar cuantos planteamientos sean necesarios para la mejora de la Vida de la Orden a nivel local o global. Respetuosamente, el Consejo General recoge las necesidades y las motivaciones de todos los miembros, escucha y tiene en cuenta sus sugerencias, procurando en todo momento, orientar y dar las consignas más oportunas y facilitadoras del desarrollo comunitario e individual, siempre velando para que esté presente en el espíritu de UNIDAD.